¡No te comas tus emociones!

nutrición a

tu alcance

Comer como una forma de escapar de nuestras emociones, buscar consuelo o sentirnos reconfortados, puede hacer que consumamos calorías innecesarias que pueden hacernos subir de peso.

 

A todos nos ha pasado en alguna ocasión, que de repente sentimos antojo por consumir algún alimento, por lo general buscamos algún alimento en específico para satisfacer ese antojo, los cuales habitualmente son altos en calorías. Los antojos aparecen con mayor frecuencia cuando estamos más sensibles emocionalmente, nos sentimos solos, deprimidos, estamos aburridos, estresados, tristes o enojados. 

 

Cuando comemos como respuesta a alguna emoción negativa, podemos dar origen a un círculo vicioso difícil de romper, es decir, cuando comemos para satisfacer un antojo que nos “ayude” a sentirnos mejor y lo hacemos con frecuencia, es muy probable que subamos de peso, nos sentiremos peor por haber comido calorías extras y además haber ganado algunos kilos lo que hará que nos sintamos enojados o deprimidos, y todo vuelve a comenzar.

 

Para evitar comer tus emociones, te comparto 8 tips que te pueden ayudar:

 

1. Identifica si comes como respuesta a tus emociones

 

La próxima vez que tengas un antojo, antes de salir corriendo te puedes hacer las siguientes preguntas:

 

¿Acostumbras comer cuando estás bajo situaciones de estrés?

¿Comes como una forma de sentirte mejor?

¿Aún y cuando no tienes hambre o ya te sientes satisfecho sigues comiendo?

¿Te premias con alguna comida o con algún alimento en especial?

¿Cuándo estás aburrido piensas en comer?

 

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es si, busca distraerte hablando con un amigo, leyendo un libro, caminando o alguna actividad que te ayude a que pase tu antojo.

 

 

2. Lleva un diario de alimentos

 

En este diario puedes escribir lo que comes, en que momento del día lo comes, la cantidad de alimento que consumes así como también la forma en que te sientes cuando lo comes y que tan hambriento estás en ese momento. Esta información te puede ayudar a identificar patrones que te permitan establecer la relación entre tu estado de ánimo y los alimentos que consumes.

 

 

3. Mantente ocupado

 

Estar aburrido es una de las principales causas de caer en un antojo, así es que la próxima vez que estés aburrido no corras a prender la televisión, mejor busca alguna actividad que te distraiga, mantenga a tu mente ocupada y te ayude a olvidarte por unos momentos de las situaciones que generan emociones negativas en tu vida.

 

 

4. Ejercicio

 

Practicar ejercicio de forma regular es una de las mejores formas de disminuir el estrés. Elige una actividad que te guste y disfrutes practicar para que te ayude a relajarte y no tenga el efecto contrario generando más estrés en tu vida.

 

 

5. Duerme

 

No dormir lo suficiente puede incrementar tus niveles de estrés y hacer que comas en exceso, ya que inconscientemente buscarás cubrir con comida la falta de energía que sentirás durante el día.

Algunas de las señales de que no estás durmiendo lo suficiente pueden ser cansancio, fatiga, niveles bajos de energía, irritabilidad, empezar a cabecear en cuanto te sientas o te relajas un  poco. Ten presente que los expertos recomiendan dormir cada noche de 7 a 8 horas.

 

 

6. No dejes que el estrés te controle

 

Si el estrés es uno de los factores que te hacen comer para olvidarte por un momento de tus problemas, busca realizar alguna actividad que te distraiga y relaje. Como te comentaba más arriba, practicar algún tipo de ejercicio es una buena alternativa para relajarte, que además también te ayudará a quemas calorías y mantener un peso saludable. 

 

 

7. Evita tentaciones

 

Antes de caer en un antojo, detente unos minutos y cuestiónate acerca de si estás comiendo porque tienes hambre o es sólo para calmar tu ansiedad o tristeza. Si no tienes hambre, pero estás pensando en comer algo, busca una distracción. Identifica los alimentos que normalmente se te “antojan” y no los tengas en casa o en la oficina.

 

 

8. No te sometas a dietas muy estrictas

 

Si estás bajo situaciones de estrés o ansiedad no es recomendable que te sometas a dietas muy estrictas para perder peso y especialmente no lo hagas sin la supervisión de un nutriólogo, ya que esto podría generarte más estrés y una mayor sensación de hambre.

 

No tienes que adoptar todas las recomendaciones de una sola vez, las puedes ir adaptando a tu estilo de vida de forma paulatina. Verás que si realizas alguno o varios de estos consejos, al cabo de algunos días notarás que comes menos y estarás tomando mejores decisiones en cuanto a tu alimentación, que pueden tener un efecto positivo en tu peso y en tu salud.